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martes, 29 de mayo de 2012

Hay cosas muy fáciles de entender pero muy difíciles de aceptar

Aquella noche de diciembre no podía hacer otra cosa mas que pensarlo. Mi cabeza daba vueltas y trataba de recordar si lo que había sucedido era cierto, porque en verdad era demasiado bueno para ser real.
Abrí y cerré con fuerza mis ojos miles de veces tratando de sacarme esas imágenes de mi mente que aparecían y se esfumaban como las cenizas que cayeron sobre el sofá la misma tarde de ese día.
Hay gente como el, que hace lo que sea por mas de conseguir lo que quiere, y cuando lo consigue, dan por terminada la causa.
Pero algunos solo quieren confundirte y comprarte  con unas simples palabras que ya has escuchado mil veces, pero te pueden, y, otros se sentirán felices al ver tu sufrimiento.
La caída no seria fácil, pero el choque dolería menos después de lo feliz que estaba.
No terminaba de cerrarme todo, pero tampoco quería que me cierre. Solo quería disfrutar el momento, aunque mi corazón latiera a mil por segundo.
Cuando baje las escaleras, suspire y me dije a mi misma-lo peor ya paso, pero tenia la esperanza de que ese beso de despedida no fuera el ultimo. 
En mi todavía infantil imaginación, pensaba a veces que yo misma le había sacado las cadenas a un monstruo, sin pensar que se volvería en mi contra y sin estar preparada para la lucha.